Hermosos Castillos Construidos Por Amor

El amor es la fuerza más poderosa del universo, una especie de energía que le da sentido a la vida. El amor ha sido la fuente de inspiración de incontables trabajos artísticos, libros, películas, obras teatrales y piezas musicales. Su poder ha sido tal que, a lo largo la historia, algunos personajes llegaron a construir increíbles monumentos en nombre de su gran amor.

Los castillos parecerían ser las más altas declaraciones de amor verdadero, construidos con gran esfuerzo y dedicación para servir de hogar, donde los enamorados vivirían felices por siempre jamás. La ironía es que algunos de estos castillos construidos por amor fueron testigos de terribles tragedias.

Castillo de Boldt


El castillo de Boldt está en una hermosa isla con forma de corazón que, hasta el día de hoy, continúa siendo un monumento al amor, el amor de George C. Boldt hacia su esposa, Louise. A partir del año 1900 la familia Boldt acostumbraba a pasar sus vacaciones en una casa de campo en las "Mil Islas" (Thousand Islands), un archipiélago ubicado entre Canadá y Estados Unidos. Mientras tanto, en una isla vecina, 300 trabajadores incluyendo albañiles, carpinteros y artistas, ponían manos a la obra para construir un castillo de 6 pisos y 120 habitaciones, túneles subterráneos, central eléctrica, jardines italianos, puente levadizo, torre destinada a los niños (torre Alister) y un palomar. Sin duda, los encargados de la construcción no se olvidaron ningún detalle, ni se repararon en gastos. Sin embargo, trágicamente la obra se paró a un año de ser terminada debido al fallecimiento de Louise. George, con el corazón destrozado, ordenó parar la construcción y nunca más volvió a la isla.

La Casa Loma




La Casa Loma es una gigantesca mansión, y actualmente una atracción turística de la ciudad canadiense de Toronto, provincia de Ontario. Fue construida por el excéntrico multimillonario Henry Mill Pellatt quien prometió a su esposa María, un exuberante castillo y que intentaba copiar el castillo de Balmoral, (Escocia). Con sus 6011 m² y 98 habitaciones, era la mayor residencia de Canadá, cuando fue completada en 1914. Sin embargo, sus altísimos gastos de mantenimiento arruinaron a Pellatt. En 1933, la ciudad de Toronto se apropió de la mansión, a causa de una deuda de 27 000 dólares. En 1937, fue abierta al público en general como museo.

Su interior contaba con un ascensor y un horno con el tamaño suficiente para cocinar un buey entero, dos conductos verticales para órganos de tubos, una aspiradora central, dos pasadizos secretos en el piso del escritorio principal y tres canchas de bolos. La pareja vivió allí solo 10 años. Su propietario la llamó así, en español, por estar situada precisamente sobre una loma o colina de la ciudad de Toronto.

El Taj Majal


Se podría decir que este edificio fue construido en memoria de un gran amor, ya que fue un homenaje para la esposa favorita del Emperador Shah Jahan, fallecida durante el parto de su decimocuarta hija. Es así, que el emperador construyó este increíble edificio como mausoleo en honor a su esposa. La bóveda y los cuatro minaretes verticales, fueron construidos enteramente en mármol blanco. El emperador deseaba que este fuera el más glorioso monumento que jamás se haya construido por un hombre para una mujer, y creemos que logro su objetivo. En el corazón de esta construcción, caracterizado por la combinación de distintos estilos arquitectónicos, incluyendo indio, persa e islámico, se encuentra la tumba y memoria del verdadero amor del emperador.

El Castillo de Kellie



El Castillo Kellie, es el castillo más antiguo de Malasia, construido por el estanciero escocés William Kellie Smith para su esposa, también escocesa, Agnes. En 1903, William llevo a su esposa a Malasia para que viviera en el castillo, pero ella no era feliz allí, ya que extrañaba su tierra terriblemente. En 1915 Agnes dio a luz a un niño y William cometió el error de intentar ampliar el castillo, una decisión que terminaría en una triste historia.

En el proyecto de ampliación que se realizó en celebración de su hijo, William decidió combinar tres distintos estilos arquitectónicos: indio, greco-romano y musulmán. Casi inmediatamente después de comenzar este gran emprendimiento, estalló la gripe española en la región del castillo, matando a la mayor parte de los 70 trabajadores que había contratado y generando pánico entre los sobrevivientes. Para complacer a los trabajadores indios, William construyó un Templo hindú cerca del castillo y de esta manera se apaciguaron y volvieron a la construcción.

A pesar de continuar con la construcción, varios de los trabajadores comenzaron a divulgar historias diciendo que el castillo estaba "maldito". Cuando William dejó el castillo y se dirigió rumbo a Inglaterra para comprar una grúa para la construcción de la torre, se enfermó de neumonia y murió al poco tiempo. Poco tiempo después de su fallecimiento, los trabajadores huyeron del lugar y dejaron el edificio incompleto. Muchas personas aún aseguran que el lugar esta embrujado y es un punto de atracción de grupos de creencias "paranormales" cada año.

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